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Más toreo que orejas

Quinto festejo de la feria de San Isidro I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Madrid linea-pie-fotos-noticias

El primer festejo de rejones de la Feria de San Isidro tuvo un ambiente amable, festivo. El público que ocupó en su mitad los escaños del coso madrileño vino en su mayoría a disfrutar del espectáculo sin complejos. No hubo escuadras ni cartabones para medir a los seis caballeros que conformaban este duelo hispano luso confeccionado por Plaza 1, aunque, para ser sinceros, en ocasiones se echó de menos cierto rigor a la hora de calibrar las actuaciones de los intervinientes.

Por encima de las orejas, la faena de mayor peso del festejo y el mejor toreo de la tarde corrió a cargo de João Moura hijo ,una labor redonda y muy completa porque aunó intensidad y brillantez, sobre todo montando a ‘Checmat’, un tordo lusitano que templó al milímetro la embestida del noble ‘murube’ de Bohórquez en un emocionante galope de costado. Toreo de muchos kilates del cavaleiro luso, que también se fue de frente para batir al pitón contrario, realizó piruetas en la cara y cambió con la grupa el viaje del toro poniendo el pie al cónclave. Enterró el acero en la primera tentativa pero el toro se amorcilló, sonó un aviso y los ánimos se enfriaron. Con un público más docto en la materia, el premio no se hubiera disipado, pues lo que Moura le hizo al toro tuvo verdadera importancia.

Leonardo formó un alboroto en el buen quinto, sin duda la obra de mayor conexión con el de arriba. Con ‘Despacio’ y ‘Sol’ como protagonistas, el rejoneador extremeño levantó al público de sus asientos durante varias fases de su faena. Con el primero galopó de costado y citó muy en corto para quebrar en una baldosa mientras que con el segundo templó con expresión y belleza. Cerró con una rueda de cortas a lomos de ‘Xarope’ antes de pinchar hasta en tres ocasiones. Le hubieran pedido las dos orejas porque aún con la mácula del acero hubo demanda de trofeo, que el presidente no concedió.

Gustó la monta alegre y el sentido del espectáculo de Raúl Martín Burgos que llegó al tendido con facilidad desde su aparición en el ruedo. Brilló por encima del resto el concurso de su caballo ‘Añaña’, un bayo con el que se lució en un quiebro invertido al violín y un par a dos manos muy aplaudidos. Paseó la primera oreja de la feria tras un rejonazo de efecto rápido.

Rui Fernandes llevó a cabo una labor sobria, de concepto clásico, sin concesiones a la galería. El peso de la lidia recayó en ‘Artista’, un castaño lusitano que revistió la suerte de banderillas con un vistoso balanceo sobre las patas delanteras previo al embroque. Un pinchazo previo al rejonazo definitivo frenó la petición de oreja para el portugués.

João Telles se sobrepuso a la mansedumbre del toro que abrió plaza, aquerenciado desde su salida a la arena, y al percance sufrido por su caballo ‘Guardiola’, corneado en la grupa durante el tercio de banderillas, y cumplimentó una entonada confirmación de alternativa, exhibiendo su buena monta. Destacaron dos banderillas citando muy en corto y batiendo con pureza y riesgo a lomos de ‘Ecuador’. El descabello restó resonancia a su actuación.

Completó el sexteto de rejoneadores el onubense Andrés Romero, que llegó al público más por sus ejercicios de doma, lo más llamativo de una lidia irregular. Su efectividad con el acero montando a ‘Chamán’ y la generosidad de un público más entusiasta que entendido le valió para cortar una oreja.

Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Quinta de la Feria de San Isidro. Media entrada. Toros de Fermín Bohórquez, en el tipo de su encaste, nobles y de buen juego salvo el manso y aquerenciado primero. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Raúl Martín Burgos, oreja.
Rui Fernandes, ovación.
João Moura hijo, ovación tras aviso.
Leonardo Hernández, ovación tras petición.
Andrés Romero,
oreja.
João Telles,
que confirmaba alternativa, silencio.

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