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Escribano triunfa y Galán indulta en el festival de Las Palmas

Escribano y David Galán, en hombros I AGUSTÍN CARBONElinea-punteada-firma1

 

MANUEL GONZÁLEZ CACHI > Las Palmaslinea-pie-fotos-noticias

En donde otrora pastaran los toros bravos de don Carlos Gallece Cantuarias, y sirvan estas líneas para rendirle un homenaje a tan buen ganadero peruano de la década de los sesenta, y cuya ganadería hoy convertida en el hermoso balneario de Las Palmas, se realiza cada año, en Sábado de Gloria, un prestigioso y tradicional festival taurino, ubicado a 97 kilómetros al sur de Lima, en el distrito de Asía, cuenta con balnearios de categoría máxima.

Este año contó con la presencia de los diestros españoles Manuel Escribano y David Galán quienes nos hicieron disfrutar de una importante tarde de toros. Se lidiaron novillos de la ganadería de Santa Rosa de Lima, de propiedad de don Alfredo Galdós. Cuatro ejemplares que hicieron interesante el festejo, sobre todo porque pudimos apreciar en cada uno de ellos, distintos comportamientos y matices de bravura, luego del festejo, el ganadero me comentó que estaba probando a cuatro sementales distintos. Y eso fue lo que hizo que, en el aspecto ganadero, la tarde fuese muy completa. Los de mejores hechuras embistieron mejor del que tenía feas hechuras, axioma taurino por excelencia. Se indultó al último de la tarde. Enhorabuena ganadero y gracias por ello.

Manuel Escribano, estuvo toda la tarde bullidor, tanto con el capote, como con las banderillas y la muleta, conectó rápido con los palcos y graderías, con muletazos por ambas manos de categoría. Su toreo fácil de disfrutar y con una inmejorable técnica, arrancó olés y ovaciones fuertes al rematar cada serie, estuvo también acertado con la espada, aunque en el primero pincho al primer intento. Cortó una oreja del que abrió plaza y dos el tercero.

David Galán. Si tuviera que definirlo en una sola palabra, esta sería: ‘sorprendente’. Que bien estuvo durante toda la tarde, con toreo serio y profundo, lo que se dice hondura. En el cuarto y último, un novillo que embestía en cámara lenta, los naturales y derechazos duraron una eternidad, con la mano baja, ligados, sin prisas, sin apretar al astado, dejándolo sólo que embistiera en los vuelos de la muleta, para tirar de él, como si el tiempo se detuviese, con temple, llevándolo largo, por momentos en redondo, los de pecho enroscándose, una faena completa, que originó que se indultase al de ‘Santa Rosa‘.

Pero lo del segundo de la tarde, eso fue grandioso. Y es aquí donde ni el tamaño, ni la edad importan, cuando el astado te pide el carné de matador de toros. David Galán estuvo cumbre, ante un novillo complicado, listo, mirón y con genio, que es diferente a ser bravo en la mejor extensión del término taurino de bravura. Lo que no significa que cuando se le hacen las cosas bien y sin el más mínimo error, el ejemplar equivoque al público. Una lección de torear bien, tapando todos los defectos con la mejor medicina que puede emplear un torero, el temple, llevándolo siempre con la muleta puesta en su sitio para no darle excusas al burel de evidenciar sus defectos.

A mi juicio, fue la faena más importante de la tarde, y de muchas tardes que he visto últimamente, porque cuando esta, es una lección de toreo, hay que apreciarla como un buen alumno. Pudo cortar dos orejas, pero la espada no lo acompaño. Me permito decir, que, a pesar del fallo con el acero, se le debió pedir la vuelta ruedo al torero, y no al toro.

Ambos diestros salieron por la Puerta Grande, el mayor éxito de los últimos diez años, en el tradicional festival taurino de Las Palmas.

Plaza de toros del Balneario de Las Palmas. Tradicional Festival del Sábado de Gloria. Novillos de Santa Rosa de Lima, de buen juego. El segundo fue indultado.
Manuel Escribano, oreja y dos orejas
David Galán, dos orejas simbólicas y ovación

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