Cuadernos de Tauromaquia Noticias

AL MARGEN DE LOS TRES AVISOS

Texto: Álvaro Acevedo

 

Asegura ese técnico bajo sospecha llamado Juanma Lillo que las victorias encierran muchas mentiras. Curro Romero, aplicado el asunto a la tauromaquia, me lo explicó de otro modo. “Lo de las orejas se inventó para poder contar algo cuando no hay nada que recordar”. O sea, que se puede perder jugando de maravilla y te pueden dar los tres avisos no sin antes demostrar que puedes llegar a ser un torero importante.
Va todo esto por Javier Jiménez, que al valor seco con el que llegó al mundo ha unido en los últimos tiempos un sentido del temple y una mejoría estética admirables. Así cuajó de cine un toro en la Maestranza, así dio una gran tarde de toros en Pamplona y así desgranó un toreo de altos vuelos hoy en Málaga, suave y rítmico, frente a un enemigo justo de raza y de poder, que lució más de lo que merecía gracias a sus templadas muñecas. Todas sus faenas quedaron en nada por temblarle la mano de matar, y está vez además el pésimo uso del descabello dejó el marcador en tres deshonrosos avisos, y después se arrimó con serenidad pero sin apenas opciones frente al descastado sexto. A éste, porque así es la vida,  lo tiró sin puntilla.
Un torero más veterano, valeroso y con oficio, sí fue capaz de cortar la oreja que le dará la mayoría de titulares de la tarde. Fue Fernando Robleño,  que aprovechó la seria y brava embestida de un imponente sobrero de El Torreón para torear bien a la verónica, y con emoción y garra de muleta, en una faena breve y rubricada de estocada en la yema. Su segundo tuvo peligro, e inservible fue el lote de López Chaves, dentro de una decepcionante corrida de Partido de Resina con varios toros lastimosamente fuera de tipo. Vaya esto por los lumbreras que se creen que los antiguos pablorromeros, aparte de chatos y cárdenos, eran además camiones con cuernos.